En verano, ¡cuidado con los golpes de calor!

En verano, ¡cuidado con los golpes de calor!

Llegado el verano todos oímos que hay que tener cuidado con los “golpes de calor”. Pero, ¿sabemos realmente qué son y cómo evitarlos?

Los golpes de calor  ocurren cuando el cuerpo no puede mantenerse a  temperatura baja. Lo que el cuerpo hace para mantenerse fresco es sudar, y al evaporarse  nos refrescamos, pero en días muy calurosos la evaporación es más lenta debido a la humedad.

Síntomas: nos sentimos débiles, mareados,  tenemos dolor de cabeza y se nos aceleran los latidos del corazón. Además nos deshidratamos fácilmente.

Los golpes de calor, aunque también pueden producirse al realizar ejercicio, son propios del verano, debido al gran calor. Suelen afectar normalmente a ancianos, produciendo una merma en su condición de salud general.

En jóvenes y niños también se da, sobre todo en estos últimos, que son especialmente vulnerables. Es importante que los niños menores de 3 años no se expongan al sol.

-Para evitar los golpes de calor es vital no exponerse al sol en las horas de más sol del día (de 12 a 17 horas), evitar también exposiciones prolongadas al sol.

-Hay que cubrir adecuadamente la piel, cabeza y ojos con ropa, sobreros o gorras y gafas de sol.

-Hay que consumir abundantemente agua y otros líquidos continuamente. Es aconsejable llevar ropa ligera que permita la transpiración.

-Si se empieza a notar cansancio o mareo hay que aflojarse la ropa, retirarse del sol inmediatamente e ir a un lugar fresco o ventilado. Es aconsejable también tumbar a la persona con la espalda recta y las piernas levantadas e ir humedeciéndole el rostro y cuerpo.

-Si su temperatura no descendiera o presenta pulsó débil y palidez hay que acudir inmediatamente al médico.

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