Soluciones para los problemas de los músculos del suelo pélvico

Soluciones para los problemas de los músculos del suelo pélvico

Al movernos, nuestros músculos se mueven de forma coordinada.  El proceso comienza en el cerebro que envía mensajes electrónicos a ciertos músculos por las fibras nerviosas.  Este mensaje eléctrico ocasionará que el nervio libere un químico que hará que los músculos se contraigan produciendo el movimiento deseado.  

Un músculo en forma y sano tendrá miles de terminaciones nerviosas que conectan sus fibras más profundas por lo que se contraen y relajan a voluntad.  Un músculos que se usa frecuentemente está bien desarrollado y tiene buen tono.  Después de un periodo de tiempo, cualquier músculo que no se usa regularmente pierde su tono y se hace más plano y delgado.

Los músculos del suelo pélvico se pueden debilitar por varias razones.  La falta de uso los adelgaza y aplana.  Algunas de las condiciones que surgen de la pérdida de funcionalidad de los músculos del suelo pélvico son: incontinencia urinaria y fecal, constipación con evacuaciones difìciles o dolorosas y dolor pélvico.  

Es muy difícil para el cerebro activar un músculo fuera de tono y la estimulación eléctrica puede ayudar.   La estimulación eléctrica se lleva a cabo por medio de electrodos que transmiten corriente eléctrica al colocarse sobre un músculo.  Esta corriente pasa a las fibras nerviosas de esa parte del músculo ocasionando su contracción.  

La estimulación eléctrica puede activar artificialmente un músculo; sin embargo, es una contracción localizada y superficial, de sólo algunas fibras musculares.   Para los pacientes a los que les resulta difícil descifrar la forma de contraer y apretar los músculos de forma correcta, la estimulación eléctrica puede ser de gran utilidad.   También para aquellas con insuficiente fuerza o tono para sostener las contracciones puede ser de gran ayuda.  

Sabemos que los músculos del suelo pélvico no trabajan solos.  Interactúan con otros músculos centrales del cuerpo;  espalda baja, espalda profunda (multifidus) y diafragma. Si los músculos del suelo pélvico son débiles se puede usar electroterapia para “despertar” los músculos adormecidos por falta de uso.  Conforme va mejorando el control de los músculos del suelo pélvico, se debe comenzar a educar a otros músculos a trabajar en equipo para mejorar el desempeño.  Se considera más efectiva la electroterapia si los pacientes comienzan a contraer y soltar otros músculos de manera coordinada con los que están “despertando”.  

Este tipo de terapia no debe ser dolorosa.  Los músculos débiles y de bajo tono se cansan fácilmente, se debe programar la terapia de tal forma que se descanse el doble de tiempo del que se estimula a los músculos.  Las unidades para administrar este tipo de terapia suelen ser compactas y ligeras, sin embargo deben usarse bajo supervisión de un especialista y están contraindicados para algunos pacientes, por ejemplo aquellos con marcapasos.

El biofeedback puede ser útil para enseñar al paciente cómo activar los músculos del suelo pélvico y reentrenarlos.  El Biofeedback es un tratamiento que puede ayudar a los pacientes a contraer o relajar sus músculos pélvicos.  Los sensores se conectan a una computadora que muestra información sobre el estado del músculo.  Esta información o retroalimentación se usa para ganar sensibilidad y función adecuada de los músculos.  Los ejercicios se deben hacer también en casa para mayor consistencia.

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